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Manual para una huida hacia adelante

Hay momentos en la vida de uno que se pueden denominar como un punto de inflexión y que, en función de las decisiones que tomemos, determinará la vida que queremos llevar a partir de ese lapso de tiempo.

¿Qué se supone que debe hacer uno en ese instante? Tal vez deberíamos pasar el día en casa meditando, leyendo libros de psicología, viendo “Redes” de Eduard Punset o discutiendo con amigos qué es lo que esperamos de la vida y qué vamos a hacer para conseguirlo.Pero es que hay personas que son un poquito más especiales y que no desean hacer lo que se supone es más lógico. Además, tampoco está comprobado científicamente que se obtenga mejor resultado de aquella manera o con la que os voy a describir ahora: la huida hacia adelante.

huir¿En qué consiste? En llenar todas y cada una de las horas del día que no dedicas a trabajar, comer o dormir – y a veces también robarle horas al sueño-. Quedar con gente, más o menos amiga, pero gente. Ir al gimnasio y de paso a piscina y si hay alguna de estas actividades modernas como el “zumba”m apuntarte también. Apuntarte a todo cuanto evento cultural haya: exposiciones, conciertos, inauguraciones. Más cosas: algún idioma que es poco probable que vayas a usar en tu vida diaria (aunque, quién sabe, tal como está la economía española, mejor nos iría emigrando a la China). O alguna disciplina que siempre quisiste aprender en la infancia pero que tus padres no supieron -o quisieron- captar : dibujar al carboncillo, tocar el piano, hacer ganchillo, cocinar cupcakes… Qué más? Por supuesto, no te puede quedar tiempo para ver la tele, como mucho engancharse a alguna serie de moda como “Breaking Bad” para poder tener tema de conversación en las redes sociales. Sí, las redes sociales! Hay que entrar en facebook un minimo de 5 veces al día para estar ocupado y es imprescindible buscar información en internet sobre alguna compra relevante que necesites hacer en el futuro inmediato (un cepillo de dientes eléctrico, un hervidor de agua, una bata para casa…).

Con todo ésto llegaremos a casa justitos para hacernos la cena y echarnos a dormir hasta tener q espabilarnos para ir a currar. (Los que no tengáis curro, debéis volver a empezar esta rutina a primera hora de la mañana, sino os convertís en calabaza!)

Y ¿qué conseguiremos con tanta actividad frenética? No pensar. No pensar en cómo hemos llegado a un punto de vacío existencial, de soledad, de no saber quiénes somos. No pensar en qué personas queremos que estén en nuestro futuro inmediato, con quién queremos compartir nuestras vivencias. No pensar en si queremos tener familia o no; si nuestro futuro laboral nos depara algo digno de mención. No pensar en qué aspectos de nuestra personalidad debemos desechar porque no nos aportan nada positivo. No pensar en qué sueños nos quedan por realizar, qué países nos quedan por descubrir, qué fantasía sexual aún tenemos por realizar. En fin, no pensar, porque pensar da dolor de cabeza!!!

Esto es una huida hacia adelante: escapar de un presente que no te llena como consecuencia de un pasado que está agotado y que necesita reformularse. Pero ¿necesitamos replantearlo conscientemente? O por el contrario ¿debemos dejarlo que fluya? ¿Es realmente una huida hacia adelante o es soltar amarras y echarse a volar?